La lectura encomendaba (Esteve 2003, La aventura de ser maestro), me ha parecido muy sugerente para continuar replanteando mi trabajo como docente, es decir, para cuestionar mi labor educativa. A pesar de que solía cubrir algunas horas frente a grupo en un plantel distinto al que ahora laboro, las condiciones de los estudiantes, sus inquietudes y necesidades plantean exigencias distintas en este nuevo escenario (más urbano). He tenido otro tipo de confrontaciones que exigen de mí mayor indagación, no solamente académica sino también contextual. Exigen acercarme a los estudiantes para conocer las condiciones desde las cuales van al Colegio, cuestionar nuevas formas para enseñar, para traducir los conocimientos y hacerlos interesantes. También experimento la tensión, la preocupación y la necesidad de continuar aprendiendo (para ellos y para mí).
Estudié una carrera relacionada con la enseñanza, sin embargo, cada grupo, cada escuela, cada joven es tan distinto que necesito seguir trabajando y replanteando mi labor. No basta haber estudiado educación para saber educar, enseñar u otro sinónimo. Es ese acercamiento constante y esa búsqueda por aprender lo que puede hacerme una mujer hábil (o competente) para enseñar. Principalmente si el trabajo con cada grupo trae implicaciones tan complejas como el cuestionar mi labor, mi manera de enseñar, analizar lo tedioso de mi clase o lo ágil, los momentos en que se estanca mi enseñanza o en que se dinamiza, los momentos en que sus caras denotan interés o cansancio. He tenido de todo un poco y el texto leído me lleva a visualizarme a través de las experiencias que el autor describe.
Considero que el malestar docente, en mi caso experimentado como ese miedo a perder la autoridad en el grupo, el miedo a no lograr traducir los conocimientos de manera acertada, o el miedo a caer en la imagen del docente acartonado que no hace nada por mejorar su práctica, no debe ser un miedo que me paralice, sino uno que me lleve a mantener una señal de alerta en el ejercicio de la enseñanza, a tener la apertura necesaria para admitir que hay cosas que no he logrado incorporar (saber, aplicar) y que me permita reconocer, que por muchos años que un día tenga como docente, jamás debo dar por hecho que domino la práctica de la enseñanza.
martes, 11 de mayo de 2010
Mi aventura de ser docente
Soy pedadoga de profesión e investigadora (en formación) por simple y mera pasión. Me he iniciado como maestra (en educación media superior) en este ciclo escolar, por tanto, mis "destrezas" aun son limitadas. Antes me desempeñaba como coordinadora del Programa Institucional de Tutorías (PIT) y Depto psicopedagógico en una región diferente a la que ahora trabajo. Me inicié como maestra en este nivel porque estoy interesada en ejercitar y conocer la práctica educativa a nivel docente, el trato que se genera con los estudiantes cuando se interactúa con ellos dentro del aula, la manera en que se busca transmitir conocimiento y la forma en que, desde la planeación educativa, se está tratando de ejecutar y aplicar el programa de trabajo por competencias.
Llevaba trabajando en el PIT desde el año 2005 y después de realizar mi trabajo de investigación sobre las necesidades de las/os estudiantes (principalmente tomando en cuenta la manera en que el ámbito familiar, cultural y económico puede impactaren sus expectativas de futuro), consideré necesario rotar mi posición para observar de mejor manera mi universo de estudio. Mi pasada investigación partió de un acercamiento empírico con las/os jóvenes,con los profesores, padres de familia y la comunidad. Así que estoy convencida de la importancia que tiene cuestionar mi practica educativa (desde el sitio que esté) para poder mejorarla.
A pesar de que antes tenía interacción con los grupos durante algunas horas a la semana, estar de manera permante como responsable de una materia es un ejercicio totalmente diferente: las líneas de autoridad son distintas, las relaciones con directores y académicos se complejizan, la labor de enseñar-aprender es tan bonita como seria.
Me siento muy satisfecha como docente, pero tambien con un gran compromiso: preparar clases, actualizarme, saber traducir los conocimientos de tal manera que los estudiantes puedan entenderlos, despertar en ellos el interés por las clases, por aprender, el deseo de saber. Todo esto no ha sido una tarea fácil para mí, trato de pensar en ellos y en lo que les interesa para partir de ahí en mis clases. Sin embargo, nuestra escuela es de reciente creación, así que han llegado chicos reprobados, con bajas notas, repetidores etc. a inscribirse a este Colegio. Algunos chicos no traen carta de buena conducta y eso hace una atmósfera un tanto difícil en clase. A pesar de ello pongo empeño en las clases y procuro pensar que sus experiencias previas les permitirán "mejorar" su rendimiento. Es precisamente cuando veo actitudes que reflejan los contrario, cuando me desilusiono. Sin embargo, ¡ese es el reto!
Entre los aspectos favorables me he encontrado con jóvenes que a pesar vivir condiciones adversas (económicas o de salud), continúan dentro de la escuela, se esfuerzan, buscan por su cuenta (más allá de lo que se les indica). Hecho que hace sentir doblemente satisfecha. Cuando me hablan de José de la Colina, de Gabriel Zaid, de Poniatowska, de críticas de cine serias, de documentales; cuando hacen investigación por su cuenta y exponen sus resultados ante un foro...me hacen sentir tan satisfecha y orgullosa de ellos, que considero vale la pena el esfuerzo clase tras clase, vale la pena estar lejos de mi familia, de mi casa, vale la pena cambiar "de aires".
No obstante ( y a manera de una autocrítica y observación personal), debo admitir que antes tenía más tiempo para intervenir de manera directa con los estudiantes, en función de las necesidades o problemáticas que presentaban. Podía disponer de mi jornada para ir y entrevistar a un padre de familia (de paso conocer la localidad), disponía de mayor tiempo para planear cursos de atención a padres, de formación a docentes (drogas, jóvenes, sexualidad, salud mental). Podía escuchar más a los jóvenes. Ahora, los tengo a todos en un aula pero debo cubrir un programa y guiarlos en los contenidos. Si quiero hablar con un chico (por un caso en particular) debo hacerlo fuera de mi horario de clase (para no interrumpir mi labor), por lo tanto, se me va el día de un salón a otro y cuando busco al chico/a para platicar, resulta que ya se ha ido. Debo dejar actividades a todo mi grupo si quiero dar una tutoría (de preferencia académica) y debo tenerlos trabajando ¡siempre trabajando! No hablo de paralizar la jornada para escuchar a los jóvenes, solo hablo de darle la importancia (real) a los espacios de tutoría con el fin de conocer, interactuar y visibilizar a los jóvenes con los que trabajamos. Los docentes estamos frente a ellos durante varias horas, esa es una herramienta importante que debo aprovechar.
Llevaba trabajando en el PIT desde el año 2005 y después de realizar mi trabajo de investigación sobre las necesidades de las/os estudiantes (principalmente tomando en cuenta la manera en que el ámbito familiar, cultural y económico puede impactaren sus expectativas de futuro), consideré necesario rotar mi posición para observar de mejor manera mi universo de estudio. Mi pasada investigación partió de un acercamiento empírico con las/os jóvenes,con los profesores, padres de familia y la comunidad. Así que estoy convencida de la importancia que tiene cuestionar mi practica educativa (desde el sitio que esté) para poder mejorarla.
A pesar de que antes tenía interacción con los grupos durante algunas horas a la semana, estar de manera permante como responsable de una materia es un ejercicio totalmente diferente: las líneas de autoridad son distintas, las relaciones con directores y académicos se complejizan, la labor de enseñar-aprender es tan bonita como seria.
Me siento muy satisfecha como docente, pero tambien con un gran compromiso: preparar clases, actualizarme, saber traducir los conocimientos de tal manera que los estudiantes puedan entenderlos, despertar en ellos el interés por las clases, por aprender, el deseo de saber. Todo esto no ha sido una tarea fácil para mí, trato de pensar en ellos y en lo que les interesa para partir de ahí en mis clases. Sin embargo, nuestra escuela es de reciente creación, así que han llegado chicos reprobados, con bajas notas, repetidores etc. a inscribirse a este Colegio. Algunos chicos no traen carta de buena conducta y eso hace una atmósfera un tanto difícil en clase. A pesar de ello pongo empeño en las clases y procuro pensar que sus experiencias previas les permitirán "mejorar" su rendimiento. Es precisamente cuando veo actitudes que reflejan los contrario, cuando me desilusiono. Sin embargo, ¡ese es el reto!
Entre los aspectos favorables me he encontrado con jóvenes que a pesar vivir condiciones adversas (económicas o de salud), continúan dentro de la escuela, se esfuerzan, buscan por su cuenta (más allá de lo que se les indica). Hecho que hace sentir doblemente satisfecha. Cuando me hablan de José de la Colina, de Gabriel Zaid, de Poniatowska, de críticas de cine serias, de documentales; cuando hacen investigación por su cuenta y exponen sus resultados ante un foro...me hacen sentir tan satisfecha y orgullosa de ellos, que considero vale la pena el esfuerzo clase tras clase, vale la pena estar lejos de mi familia, de mi casa, vale la pena cambiar "de aires".
No obstante ( y a manera de una autocrítica y observación personal), debo admitir que antes tenía más tiempo para intervenir de manera directa con los estudiantes, en función de las necesidades o problemáticas que presentaban. Podía disponer de mi jornada para ir y entrevistar a un padre de familia (de paso conocer la localidad), disponía de mayor tiempo para planear cursos de atención a padres, de formación a docentes (drogas, jóvenes, sexualidad, salud mental). Podía escuchar más a los jóvenes. Ahora, los tengo a todos en un aula pero debo cubrir un programa y guiarlos en los contenidos. Si quiero hablar con un chico (por un caso en particular) debo hacerlo fuera de mi horario de clase (para no interrumpir mi labor), por lo tanto, se me va el día de un salón a otro y cuando busco al chico/a para platicar, resulta que ya se ha ido. Debo dejar actividades a todo mi grupo si quiero dar una tutoría (de preferencia académica) y debo tenerlos trabajando ¡siempre trabajando! No hablo de paralizar la jornada para escuchar a los jóvenes, solo hablo de darle la importancia (real) a los espacios de tutoría con el fin de conocer, interactuar y visibilizar a los jóvenes con los que trabajamos. Los docentes estamos frente a ellos durante varias horas, esa es una herramienta importante que debo aprovechar.
Los saberes de mis estudiantes
Quiero iniciar compartiendo con ustedes los resultados de un pequeño ejercicio de indagación que realicé con los estudiantes del bachillerato en el que laboro. Me parece importante compartirles los resultados porque reflejan los usos que las/os jóvenes (de este contexto educativo) realizan respecto a la internet. De esta manera, forma parte de uno de tantos acercamientos que he intentado realizar sobre las/os jóvenes de contextos poco urbanizados o rurales, es decir, que no pertenecen a grandes ciudades y que manifiestan su propia manera de ser jóvenes y de utilizar los medios que tienen a su alcance.
Población con la que se trabajó:
20 estudiantes de II semestre, área Forestal y 36 estudiantes de II semestre, área Electromecánica.
Resultados
Lo que saben los estudiantes:
En ambos grupos ubico el uso de la internet en el primer sector (reservorio). La utilizan para bajar y subir música, información de espectáculos, horóscopos, videos, fotos etc. Sin embargo, su utilización no se restringe a eso pues también hay quienes la utilizan como espacio de encuentro con amigos (msn, Hi5, facebook), buscar información principalmente de tareas que los “saquen del apuro”. También admiten obtener asistencia técnica pues bajan antivirus o se unen a clubes de ayuda en programación que les permita bajar música y videos. Es curioso pero la mayoría ha admitido que no la usan para obtener información seria o investigar sobre asuntos relacionados con la escuela, sino únicamente para buscar información rápida que les permita decir “cumplí con la tarea”. De esta manera ha tenido mayor peso el criterio de utilización de internet como reservorio que como espacio social prioritario. Esto refleja que la escuela aún goza de ser un importante centro de socialización para los jóvenes que puede complementarse, posteriormente, con los encuentros que tienen a través del chat, o a través de sus metroflogs etc.
Del total de los alumnos que participaron, 17 no saben utilizar la internet y a penas pueden escribir en la computadora. Han sido principalmente los jóvenes de comunidades los que han expresado eso. En la ciudad, son sólo dos estudiantes los que reportan no saber usar la computadora. Son chicos de lento aprendizaje (según diagnóstico del CAM) que a demás tienen bajos recursos económicos.
Intersaberes estudiantiles
Los estudiantes han propuesto intercambiar saberes técnicos para dar asistencia a sus propias máquinas (antivirus, ver películas etc). Para ello, se acercarán a los jóvenes que han declarado tener mayor destreza para eso. Puesto que hay jóvenes (principalmente en el área de forestal) que no tiene acceso fácilmente a internet ni cuentan con cuentas de correo electrónico, sus compañeros les ayudarán a poder crearlo. En este sentido, jóvenes de la ciudad, más familiarizados con la computadora y el internet ayudarán al resto de sus compañeros a crear sus cuentas de correo. En el grupo de electromecánica los dos compañeros que no están familiarizados con la computadora serán auxiliados por sus compañeros y por el profesor de TIC´.
La escuela (aunque cuenta con pocas computadoras) pondrá a disposición de los jóvenes el uso de internet para que pueda realizarse lo antes señalado.
Como propuesta los jóvenes realizarán una lista de las páginas de internet que más consultan colocando la utilidad de las mismas, es decir, para qué las consultan. Esto con la finalidad de que el resto de sus compañeros conozca algunas páginas en las que puede buscar información (por ejemplo, google, wikipedia etc.) y otras donde puede bajar música o películas, consultar diccionarios de español y diccionarios de inglés. Tejer este lazo de intercambio podrá tener un impacto favorable dentro del aula en cuanto a la formación académica de los jóvenes. En este sentido, la participación de otros profesores es favorable ya que la profesora de inglés ha recomendado páginas para que los estudiantes estudien en sus tiempos libres y el profesor de matemáticas tiene su propio blog en donde los estudiantes expresan sus dudas respecto a algunos contenidos de la materia.
El listado lo colocaran en los salones a la vista de todos (será integrado por equipos y cada uno propondrá páginas a incluir). La escuela y el centro de cómputo fungirán como el sitio adecuado para lograr esta interacción e intercambio de saberes. Los jóvenes con mayor destreza en las computadoras enseñarán a los otros en horas que no afecten el resto de las materias, por ejemplo, en las horas de tutorías.
Población con la que se trabajó:
20 estudiantes de II semestre, área Forestal y 36 estudiantes de II semestre, área Electromecánica.
Resultados
Lo que saben los estudiantes:
En ambos grupos ubico el uso de la internet en el primer sector (reservorio). La utilizan para bajar y subir música, información de espectáculos, horóscopos, videos, fotos etc. Sin embargo, su utilización no se restringe a eso pues también hay quienes la utilizan como espacio de encuentro con amigos (msn, Hi5, facebook), buscar información principalmente de tareas que los “saquen del apuro”. También admiten obtener asistencia técnica pues bajan antivirus o se unen a clubes de ayuda en programación que les permita bajar música y videos. Es curioso pero la mayoría ha admitido que no la usan para obtener información seria o investigar sobre asuntos relacionados con la escuela, sino únicamente para buscar información rápida que les permita decir “cumplí con la tarea”. De esta manera ha tenido mayor peso el criterio de utilización de internet como reservorio que como espacio social prioritario. Esto refleja que la escuela aún goza de ser un importante centro de socialización para los jóvenes que puede complementarse, posteriormente, con los encuentros que tienen a través del chat, o a través de sus metroflogs etc.
Del total de los alumnos que participaron, 17 no saben utilizar la internet y a penas pueden escribir en la computadora. Han sido principalmente los jóvenes de comunidades los que han expresado eso. En la ciudad, son sólo dos estudiantes los que reportan no saber usar la computadora. Son chicos de lento aprendizaje (según diagnóstico del CAM) que a demás tienen bajos recursos económicos.
Intersaberes estudiantiles
Los estudiantes han propuesto intercambiar saberes técnicos para dar asistencia a sus propias máquinas (antivirus, ver películas etc). Para ello, se acercarán a los jóvenes que han declarado tener mayor destreza para eso. Puesto que hay jóvenes (principalmente en el área de forestal) que no tiene acceso fácilmente a internet ni cuentan con cuentas de correo electrónico, sus compañeros les ayudarán a poder crearlo. En este sentido, jóvenes de la ciudad, más familiarizados con la computadora y el internet ayudarán al resto de sus compañeros a crear sus cuentas de correo. En el grupo de electromecánica los dos compañeros que no están familiarizados con la computadora serán auxiliados por sus compañeros y por el profesor de TIC´.
La escuela (aunque cuenta con pocas computadoras) pondrá a disposición de los jóvenes el uso de internet para que pueda realizarse lo antes señalado.
Como propuesta los jóvenes realizarán una lista de las páginas de internet que más consultan colocando la utilidad de las mismas, es decir, para qué las consultan. Esto con la finalidad de que el resto de sus compañeros conozca algunas páginas en las que puede buscar información (por ejemplo, google, wikipedia etc.) y otras donde puede bajar música o películas, consultar diccionarios de español y diccionarios de inglés. Tejer este lazo de intercambio podrá tener un impacto favorable dentro del aula en cuanto a la formación académica de los jóvenes. En este sentido, la participación de otros profesores es favorable ya que la profesora de inglés ha recomendado páginas para que los estudiantes estudien en sus tiempos libres y el profesor de matemáticas tiene su propio blog en donde los estudiantes expresan sus dudas respecto a algunos contenidos de la materia.
El listado lo colocaran en los salones a la vista de todos (será integrado por equipos y cada uno propondrá páginas a incluir). La escuela y el centro de cómputo fungirán como el sitio adecuado para lograr esta interacción e intercambio de saberes. Los jóvenes con mayor destreza en las computadoras enseñarán a los otros en horas que no afecten el resto de las materias, por ejemplo, en las horas de tutorías.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
